Que pasión esteril la nuestra! Todos trastabillando en este circuito sin sentido, tratándonos entre hermanos como almas vacías, padeciendo la miseria del dinero, estancados en la superficialidad... como la mas incauta presa activamos la trampa y el miedo pasa a ser dictador de la conciencia. Nuestra voluntad no sobrepasa las amenazas que nos tiran desde afuera, y solo podemos volar tácitamente, buscando a ese extraño... Un tipo que tenga la fuerza y nobleza para decirle que no a las circunstancias, que nos ofrezca su amistad, su mano, sin pedir nada a cambio. Alguien que odie a su orgullo, pero que lo mantenga vivo mientras haga falta en la adversidad. Tal vez una extraña que nos fleche con su gracia y logremos enamorar casi de manera predestinada, que se pare al lado nuestro ante la vida y se anime a que el amor despierte en nosotros el "Viento que Todo lo Empuja". Un extraño que honre a la vida, que prometa lo mejor, lo único deseable y lo cumpla.
Mi mente se ha ido muy lejos buscando a ese extraño, atravesó varias órbitas, y a la vuelta decidí darme cuenta que ese extraño no existe. Yo ya no quiero esperar a nadie, te tengo a vos, tengo una sobriedad que viene por definición, tengo a esta maldita ciudad y eso debería bastar. Yo quiero liberarte, amigo. Yo lo único que quiero es abolir hasta tu último dolor, amiga. Yo quiero sincerar el lazo, quiero alertarnos, unirnos, aunque eso a veces me lleve a pintarrajear la vida con la óptica mas desgarradora. Somos nosotros, almas brindadas unas a las otras por la gracia de la existencia, las que no nos necesitamos nada mas que a nosotras mismas unidas, como algo mayor, para pasar a ese mas allá al que siempre estamos atados por un vano sueño, por medio de un Sendero tan posible y disponible como nosotros nos animemos a sacrificarnos por Él.
![]() |
| Estás mal, Gastón. |

No hay comentarios:
Publicar un comentario