Te recuerdas cuando rendido, en los sueños,
La sensación de dios se disimula entre detalles?
Esos ángeles son el mayor vicio de nuestra inconsciencia.
Acechan a tu mente, constantes y sin respiro.
La chance de retrucar lo determinado se te desnuda,
Pero vos ni siquiera lo advertís.
Aplacaste el vigor de tu naturaleza
Y envileciste hasta el último extremo de tu cuerpo
Sin desvirgar los ojos que realmente ven...
Tu conciencia está ciega, y encalla en la miseria.
Mi ambición, el motivo escrito de mi muerte
Es detonarte hacia esa facultad escondida
Desestimando ruinas modernas y llantos ambiguos.
El impulso mediocre que controla al latido,
El poder y la abyecta sed con la que nos condena.
Quiero dejar en runas llantos de sabiduría,
No consigo mas que grietas desdibujadas con la cortesía de mi ironía.
En la sumisa conducción de los pensamientos
Una revolución enferma la pasividad impuesta,
Y sus estaciones se pierden en el debajo de tus sentimientos.
Siempre esquilados, siempre cosechados,
Pero esta vez hay un apóstol oculto que nos empuja a algo más.
Los sentidos se desfiguran en belleza,
Y es ahí cuando sientes que el cielo te abre sus piernas…
La explosión del sueño mas bello conseguido,
La visión de las almas perfecta e intangible,
Furia que exalta la existencia del dolor,
Todo caótico y perfecto, los límites son irrepetibles e infinitos.
El trance mas espeso del alma en busca de reconstruir el etéreo abrazo fetal,
Estridente ansía enterrada en cada uno de nuestros segundos…
El arte te transporta a eso, a la sangrada verdad,
Lienzo que quizás no quieras ver.
Me encanta (:
ResponderEliminarOjalá en algún momento tocar el mar invertido con las manos sea posible.