domingo, 5 de septiembre de 2010

Padre.

Afuera llueve con copiosidad y constancia.
En su trono de cochambre, caen lagrimas rancias.
Como agua que deforma hacia una imagen fatal
A su espejo, su enemigo, antes de cristal.

Los ojos perdidos en residuos de su historia.
Recuerda la tiranía sensual de su era dorada.
Ya ni su familia se quiere arrimar a su lecho,
Desentendidos de la sangre, antes tan cotizada.

Fracasado, se sirve en su íntima barra
El desolado sabor de su íntima parca.
En su ritmo, siente que es bueno, que muere.
Por falta de sangre, sus músculos se duermen.

Mientras él se envicia con la sustancia
Su corazón lo hace con la nostalgia.
Un demonio sonríe omnipresente,
Y cuando llora no se apiada de su suerte.

Con el presente al filo del pasado
Y el dolor en su interior carcomido,
El borracho, sin mas pretensiones
Ríe por nada y se queda dormido…

Y ahora se deja llevar
A la absorta oscuridad,
Donde el cuerpo ya no importa…
Y ahora en su infierno reposa
El último vaho de vida,
Cenizas de una llama extinguida.

1 comentario:

  1. Padre.
    Que palabra extraña, que sensación dolorosa se abre aquí. Es ver y callar, reír y llorar...
    Amigo Bordier (:

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